El Patronato Provincial de Turismo de Segovia quiere compartir contigo todos los tesoros que alberga la tierra segoviana...
Segovia, de todo para todos
Desde Segovia:
Cogiendo la N-110, se accede a Pedraza, una encantadora Villa que conserva en perfecto estado su arquitectura medieval: varias iglesias románicas y el majestuoso castillo de los Velasco, con una torre cuadrada de tres pisos, que compró el artista plástico Ignacio Zuloaga para convertirlo en su casa y su estudio. Además, se puede visitar la Cárcel de la Villa, un edificio señero situado en la misma puerta de entrada al recinto amurallado. Se habilitó en el siglo XVI como cárcel inquisitorial, cuyo interior se conserva intacto con las mazmorras, los cepos, las celdas y las letrinas de desagüe semiempotradas en los muros.
En las cercanías de Pedraza, se sitúa el Condado de Castilnovo, que conserva un castillo del siglo XIV de estilo mudéjar con seis torreones, el cual es en la actualidad la sede de la Asociación Hispano-Mexicana.
Por la SG-P-2322, se llega a Sepúlveda, un pueblo románico en el que destaca su muralla, su Plaza Mayor y restos del castillo Fernán González, cuyo cubo central posee una espadaña neoclásica que soporta dos campanas de diferentes tamaños y una cruz metálica con veleta. En la zona de la Villa puede visitarse el Santuario de la Virgen de la Peña, patrona de la localidad, ubicado sobre una de las hoces más pronunciadas del río Duratón. Y no podemos abandonar Sepúlveda sin visitar la Iglesia del Salvador, cuna del románico en Segovia. Se desconoce la fecha de su construcción aunque se estima que se edificó en los últimos años del siglo XI, lo que la coloca como la más antigua de las iglesias segovianas. Cuenta con una nave, presbiterio y ábside semicircular con columnas y ventanales, además de una galería porticada y una torre con ventanales ajimezados.
Por la SG-232, SG-231 y CL-603 llegamos a Turégano. Su bello casco histórico, en torno a la Plaza Mayor, lo adornan soportales y la iglesia románica de San Miguel, que, embutida en un castillo, fue edificada en el siglo XV.
A unos 45 kilómetros de Turégano y dirigiéndose por la SG-222, SG-212 y finalmente por la CL-112, podemos llegar a Cuéllar y su imponente castillo. Se trata del Castillo de los Duques de Alburquerque, el edificio más emblemático de la Villa declarado Monumento Nacional en 1931. Se convirtió en lugar de celebración de las cortes del reino en 1297, después de que fuera el refugio de la reina María de Molina tras los disturbios ocasionados a la muerte del rey. Se trata de una edificación gótica y renacentista, con un aire más palaciego que militar tras las remodelaciones del siglo XVI. A ambos extremos del castillo nace la muralla de Cuéllar, un triple recinto amurallado de origen románico. Con una longitud actual de 1.400 metros y 2.000 en origen, representa una de las murallas más importantes y mejor conservadas de Castilla y León.

Castillo de Cuéllar
Continuando por la SG-P-3421 y SG-V-3341, llegaremos hasta Coca, donde podemos contemplar su famoso castillo. Considerado como una de las más hermosas muestras del arte gótico-mudéjar español, el castillo se ubica en una zona llana en el extremo occidental de la población. Entre los años 1464 y 1473 se llevó a cabo su construcción por el maestro alarife Alí Caro, a instancias del tercer señor de Coca Don Alonso de Fonseca, sobrino del Arzobispo. Después de pasar a manos de la Casa de Alba, en el año 1928 la Dirección General de Bellas Artes lo declaró Monumento Histórico Nacional, formando parte también del Tesoro Artístico Español. Destaca la belleza de sus salas con hermosos motivos geométricos mudéjares realizados con estucos y pinturas. Una de sus particularidades radica en no haber sido construido sobre un cerro como suele suceder con fortalezas de este tipo, su sistema defensivo aprovecha los escarpes del terreno, el cual sirve de asiento a este castillo, que se alza sobre un ancho y profundo foso.