Monumental - Por caminos del Mudéjar

El diccionario de la Real Academia Española define el mudéjar como "estilo arquitectónico que floreció en España desde el siglo XIII hasta el XVI, caracterizado por la conservación de elementos del arte cristiano y el empleo de la ornamentación árabe". Se define también al mudéjar como una arquitectura rápida en la que se emplean materiales a mano, el barro cocido y el enfoscado. Características peculiares de este estilo son los arcos de medio punto y los frisos de esquinilla; las portadas y los ábsides son los que de forma más sobresaliente representan el estilo.

Con esta breve introducción, nos disponemos a realizar una visita rápida a unos templos de Segovia capital y del Oeste de la provincia, zona esta última en la que más influencia tuvo la arquitectura mudéjar.

Como es habitual en los recorridos urbanos propuestos por el Patronato Provincial de Turismo, nuestro punto de partida es el monumental Acueducto, desde donde emprendemos subida por la Calle Real para encontrarnos, en la plaza de Medina del Campo, con la iglesia de San Martín, románica de mucho valor en la que se aprecian muestras inequívocas del mudéjar.

Atravesamos la Plaza Mayor para tomar la calle del Marqués del Arco y encontrarnos, enseguida, con el jardín de la Merced, donde se ubica la iglesia de San Andrés, con una torre de ladrillo que sobre un alto cuerpo ciego presenta tres pisos.

Caminando por la cercana calle de Velarde y volviendo hacia el Acueducto, hay que llegar hasta el jardín de San Juan de los Caballeros para asomarse a la muralla y desde allí contemplar el barrio de San Lorenzo, presidido por su singular iglesia parroquial que luce una espléndida torre de ladrillo.

Girando la mirada hacia la derecha alcanzamos a ver la iglesia de los Santos Justo y Pastor (que en su interior tiene unas bellísimas pinturas románicas), que es un "resumen" de formas y estructuras románicas y mudéjares.

Desde la muralla, atravesando la plaza del Conde de Cheste, llegamos a la iglesia de San Sebastián, con una torre que sobre su base ofrece dos cuerpos con arcos de ladrillo.

Otros ejemplos menores del mudéjar podemos encontrar por la ciudad (la ex iglesia de San Pedro de los Picos, por ejemplo), pero parece que, después de esta visita rápida, ya es llegado el momento de iniciar nuestro viaje por lugares de la provincia.

Salimos desde el Acueducto en dirección a Santa María la Real de Nieva por el paseo de Santo Domingo de Guzmán, y a poco de abandonar la ciudad, pasado el santuario de la Virgen de la Fuencisla, Patrona de Segovia, descubrimos a nuestra derecha, junto a una carretera que conduce a Zamarramala (pueblo famoso por sus fiestas de las aguederas), una venta muy popular llamada de San Pedro Abanto, que fue ermita con el nombre de San Juan de Requijada, en la que se contemplan claras muestras mudéjares en buena parte de sus fachadas.

A 30 kms. tenemos la villa de Santa María la Real de Nieva, donde destaca su colegiata con bellas portadas y un claustro de capiteles románicos de excepcional valor; allí pueden descubrirse algunas decoraciones de ladrillo en esquina, típicamente mudéjares.

Recorremos otros pocos kilómetros y entramos en la localidad de Nieva, donde contemplaremos la iglesia de San Esteban, con un ábside decorado en su exterior por arcos de ladrillo; también el atrio es de ladrillo abovedado y en la torre aparecen claras muestras de esta arquitectura.

Desde esta localidad marchamos por una carretera local en dirección a Melque de Cercos, pequeña población de escasos habitantes donde resalta la iglesia de Nuestra Señora de la Antigua, cuyo origen se localiza en la misma época de fundación del lugar. El templo, deteriorado a pesar de ser monumento histórico artístico, presenta bien conservadas unas valiosas muestras mudéjares en la puerta de una de sus fachadas, la que mira al sur.

Es fácil desde Melque seguir viaje hasta Martín Muñoz de las Posadas, un lugar de indudable importancia histórica donde su templo parroquial, dedicado a la Asunción de la Virgen, posee restos de arquitectura gótico-mudéjar. La iglesia conserva numerosas obras de arte, entre las que hay que destacar un cuadro de El Greco, "El Calvario", pintura realizada a últimos del siglo XVI. También posee la localidad un bello y bien conservado palacio del cardenal Diego de Espinosa, personaje histórico de notable influencia en la corte de Felipe II.

Seguimos viaje por la N-VI para llegar, en pocos minutos, a Montuenga, en cuya parroquia de San Miguel hay un ábside, bajo la torre, que tiene varias arcadas de ladrillo, además de algunos otros detalles por varios puntos del templo.

No abandonamos la N-VI por la que, recorriendo una decena de kilómetros, entramos en Tolocirio, otro pequeño pueblo pero en el que podemos contemplar la iglesia de San Pedro Apóstol, con una cabecera que tiene más parecido a castillo o fortaleza que a templo, de fábrica de mampostería con bandas de ladrillo. Se cree que esta construcción, junto a una torre también existente, responden a la idea de servir de vigías y de fortaleza al carecerse de este tipo de defensas en muchos kilómetros a la redonda.

A renglón seguido -sólo con distancia de 2 kilómetros-aparece Montejo de Arévalo, antaño perteneciente a la provincia de Ávila. Su iglesia parroquial de San Andrés posee una representativa y valiosa estructura mudéjar, y en su exterior, a pesar de las sucesivas restauraciones, pueden verse más elementos mudéjares, sin que falten las esquinillas y cornisas de ladrillos. También la ermita de Nuestra Señora de los Huertos posee un artesonado mudéjar.

Regresamos hasta San Cristóbal de la Vega, donde podemos apreciar elementos mudéjares en el ábside de su iglesia de San Cristóbal.

Otra vez en carretera para ir directamente a Coca, Villa en la que contemplaremos su principal gran atractivo mudéjar, el castillo de los Fonseca, cuya construcción se inició en 1453. Declarado monumento histórico artístico en 1931, hay que admirar todo el exterior, bien restaurado en 1956, y asimismo numerosas zonas del interior, donde también está presente el mudéjar en diversas manifestaciones artísticas. La fortaleza, con un foso de considerables dimensiones, es centro de estudios forestales desde hace seis décadas.

Atravesando una amplia zona ajardinada, llegamos a la puerta de la Villa, abierta en la muralla, de época medieval pero incorporando elementos mudéjares, que tienen mayor importancia en la iglesia parroquial de Santa María la Mayor. De estilo neo-mudéjar es la Casa Consistorial de la Villa, y fuera del recinto de la misma hay que destacar la torre de San Nicolás, único vestigio de la desaparecida iglesia del mismo nombre, un monumento auténticamente mudéjar.

También es corta la distancia que separa Coca de Villaverde de Íscar, localidad situada en las proximidades de la provincia vallisoletana. Aquí hay que visitar la iglesia parroquial de San Sebastián, que tiene un ábside semicircular con el estilo mudéjar, decorado por dos filas de arcos ciegos sobre una franja de recuadros. 


Castillo de Coca

Vamos ahora hacia Samboal, donde nos sorprenderá la belleza de su iglesia de San Baudilio, considerada como uno de los máximos exponentes de la arquitectura mudéjar en la provincia; es precioso el ábside y asimismo muy notable la torre; también hay que contemplar otra importante presencia del mudéjar en el interior del templo.

Camino ya de la Villa cuellarana, apenas rebasada la población de Narros de Cuéllar podemos hacer un ligero desvío a la derecha para encontrar a la entrada de Campo de Cuéllar, lo que subsiste de la que fue primero iglesia y luego quedó convertida en ermita dedicada a San Mamés. Y este resto es un estupendo ejemplo del románico de ladrillo, de cierta altura y con arco de medio punto cegado.

Vueltos a la carretera, son unos diez kilómetros los que nos separan de Cuéllar, la segunda población en habitantes dentro de la provincia y el principal y más destacado núcleo de la comarca en el estilo mudéjar, tanto que en la bien restaurada iglesia de San Martín ha quedado establecido un Centro de Interpretación del Arte Mudéjar. En la Villa fueron construidas en solo un siglo más de una decena de iglesias mudéjares, siendo el ladrillo el principal protagonista en portadas, ábsides y torres, como asimismo en los techos artesonados. Además de la mencionada iglesia de San Martín, hay que mencionar las de El Salvador, San Andrés, San Esteban (uno de los más singulares edificios mudéjares de la provincia, con un ábside considerado como el más bello en su estilo), San Miguel, Santa María de la Cuesta, Santa Marina, Santiago, la Santísima Trinidad, Santo Tomé... Pero es que el mudéjar también está presente en la villa en construcciones civiles, destacando las puertas de San Basilio y San Andrés en la muralla, en el palacio neo-mudéjar de Santa Cruz e incluso en el palacio de Pedro I el Cruel que conserva un artístico artesonado del mismo estilo. Impresionante, pues, el panorama mudéjar que ofrece Cuéllar, población famosa también por sus encierros, documentados como los más antiguos de España.


Castillo de Cuéllar

Estando en la histórica Villa es imposible ignorar su famoso y gran castillo de los Alburquerque (en cuyo torreón sureste también se observan restos mudéjares). Una singular fortaleza que en su larga historia ha pasado por diversas vicisitudes, hasta que hace unos años se llevó a efecto una notable recuperación y restauración de sus distintas dependencias y murallas, y en donde se aloja un centro de Educación Secundaria. En el interior de la fortaleza destacan el amplio patio de armas y la galería en la fachada sur, ambos de estilo renacentista. Pero hay otras numerosas dependencias, varias de las cuales se vienen utilizando como escenario para las representaciones históricas que de distintos episodios vinculados a la Villa y a la fortaleza se vienen realizando desde hace años, en base a unos amenos e informativos guiones literarios que son presentados por un gran personaje de la literatura española, José de Espronceda, vinculado a Cuéllar por su estancia ocasional en el lugar, permanencia que le inspiró el argumento de su libro "Sancho Saldaña ó el castellano de Cuéllar" (1834). La introducción del personaje literario abre las puertas al desarrollo de una serie de escenas en las que la acción se traslada a varias dependencias del castillo -el Torreón de la Memoria, las bodegas, las cocinas... - en las que la voz y la acción convierten al lugar en "un castillo habitado".

En el primer espacio de acceso al castillo-palacio, a la izquierda, en la Torre del Homenaje, se encuentran instalados los archivos de la Casa de Alburquerque, el Histórico Municipal y el de la Comunidad de Villa y Tierra.

Caminamos ya hacia el final de nuestro recorrido, y al salir de Cuéllar hacia Navalmanzano podemos detenernos unos minutos en Pinarejos, para contemplar su templo parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, en el que descubriremos numerosos elementos románico-mudéjares, con una achatada torre que luce cubierta de ladrillo. No hay que olvidar la contemplación de muy interesantes pinturas murales tanto en el atrio como en el interior del templo.

Atravesando la citada localidad de Navalmanzano se llega, en siete kilómetros, a Fuentepelayo, donde es obligado admirar el maravilloso artesonado mudéjar de lacería que abarca toda la nave central del templo de El Salvador. También la iglesia de Santa María la Mayor tiene en su exterior algunas muestras mudéjares, parece que procedentes de un antiguo atrio del mismo estilo.

Por último, ya en la villa de Aguilafuente, final de nuestro caminar por el mudéjar. La visita a la iglesia de Santa María nos permitirá contemplar sus ábsides de ladrillo. En este templo se celebró un Sínodo Diocesano, en 1472, convocado por el obispo Juan Arias Dávila, acontecimiento que sirvió para que las actas del mismo constituyeran un libro que fue el primero impreso en España, a cargo del alemán Juan Parix. (El único ejemplar conocido se encuentra en el archivo de la catedral de Segovia). El templo de San Juan Bautista, salvado de la ruina hace pocos años, también tiene a la vista manifestaciones mudéjares. Desde hace años está cerrado al culto y ahora sirve como alojamiento del Aula Arqueológica de la villa romana de Santa Lucía.

Por toda la provincia segoviana hay otras numerosas muestras del mudéjar, pero como era imposible recoger todas ellas en un solo itinerario, hemos seleccionado aquellas que, a juicio de los expertos, constituyen mejores ejemplos de esta singular arquitectura.
 

 

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