El pueblo más antiguo de Segovia cuyo origen se remonta a la Edad del Hierro
Esta localidad segoviana fortificada cercana a la Hoces del Río Duratón destaca por su ubicación sobre un promontorio rocoso.
La provincia de Segovia es una de las más ricas en historia de toda Castilla y León. Sus pueblos, repartidos entre llanuras, sierras y cañones naturales, conservan un patrimonio que se remonta a siglos atrás. A lo largo del tiempo, esta tierra ha sido testigo del paso de civilizaciones prerromanas, romanas y medievales, dejando huellas visibles. Descubre a continuación cuál es el pueblo más antiguo de Segovia y sus orígenes en la Edad del Hierro.
El pueblo más antiguo de Segovia es Sepúlveda, una localidad situada al noreste de la provincia, dentro del Parque Natural de las Hoces del Río Duratón. Este municipio destaca por su ubicación estratégica sobre un promontorio rocoso, rodeado de profundos cañones naturales que le sirvieron de defensa natural.
Aunque hoy cuenta con una población de unos 980 habitantes, su importancia histórica y cultural es enorme, siendo uno de los núcleos medievales mejor conservados de la provincia. Sepúlveda fue clave en la repoblación castellana y aún hoy mantiene un fuerte carácter histórico.
Historia de Sepúlveda
Los primeros asentamientos en Sepúlveda se sitúan en la Segunda Edad del Hierro, entre los siglos V y II antes de Cristo, cuando comunidades prerromanas ya ocupaban este enclave por su valor defensivo y estratégico. Posteriormente fue ocupada por los romanos y más tarde por los visigodos.
Sin embargo, fue durante la Edad Media cuando alcanzó su mayor relevancia, especialmente tras la Reconquista. En el siglo X, Sepúlveda recibió su famoso Fuero, uno de los más antiguos de Castilla, que le otorgaba importantes privilegios y autonomía.
Este fuero atrajo población y convirtió a la villa en un centro político y administrativo clave. A lo largo de los siglos, vivió épocas de esplendor y decadencia, pero siempre conservó su identidad histórica, que hoy se refleja en sus murallas, iglesias y calles empedradas.
Qué ver en Sepúlveda
Sepúlveda ofrece al visitante un conjunto patrimonial excepcional que combina naturaleza e historia. Pasear por sus calles es retroceder varios siglos y descubrir rincones cargados de significado.
Plaza Mayor: es el corazón del pueblo y el punto de encuentro principal. Rodeada de edificios históricos y soportales, refleja la vida tradicional de la villa desde la Edad Media.
Iglesia de El Salvador: uno de los mejores ejemplos de románico segoviano. Destaca por su galería porticada y su cuidada decoración arquitectónica.
Muralla medieval: aún se conservan varios tramos que muestran la importancia defensiva de Sepúlveda. Desde algunos puntos se obtienen vistas espectaculares del entorno natural.
Hoces del Río Duratón: un paraje natural impresionante situado junto al pueblo. Ideal para senderismo y observación de aves, especialmente buitres leonados.
Museo de los Fueros: ubicado en una antigua iglesia románica, explica la relevancia histórica del Fuero de Sepúlveda y su impacto en Castilla.
Vivir en Sepúlveda
Vivir en Sepúlveda supone apostar por la tranquilidad y la calidad de vida en un entorno natural privilegiado. La localidad mantiene un ritmo pausado, alejado del bullicio urbano, lo que la convierte en un lugar ideal para quienes buscan calma y contacto con la naturaleza.
Además, cuenta con servicios básicos y una comunidad muy vinculada a sus tradiciones. Por otro lado, ha sabido adaptarse al turismo rural y cultural, lo que genera oportunidades económicas ligadas a la hostelería y al comercio local.
Fuente: idealista/news