La villa se alza estratégicamente sobre una ladera del río Duratón, protegida por unas murallas que aún impresionan. En lo alto, están las ruinas del Castillo de Fuentidueña y la Iglesia de San Miguel, un magnífico templo románico con su pórtico y conocido como la "Puerta de los Perdones”. Un lugar singular es la Capilla de los Condes de Montijo, convertida en Posada Real, situada junto al Palacio. Como curiosidad trágica está la historia del ábside de la Iglesia de San Martín, que fue vendido y trasladado pieza a pieza al museo The Cloisters en Nueva York pero es interesante ver su necrópolis altomedieval con un centenar de tumbas talladas en la roca. De Fuentidueña hay que destacar su entorno natural, con el Embalse de las Vencías como protagonista por su gran belleza y por la práctica de actividades como piragüismo, senderismo y pesca. Para hacer la mejor foto, nada mejor que subir al Mirador de San Blas, con una panorámica impresionante.
Fuente: GuiaRepsol