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Cuéllar

La Villa de Cuéllar está llena de monumentos: su castillo e iglesias, sus murallas y puertas o sus palacios y arquitectura popular, ”El espectáculo del Patrimonio en estado puro”, un auténtico viaje al pasado.

A lo largo del año la villa de Cuéllar destaca por tener una variada muestra de ferias, destacando las siguientes:

El entorno medieval se acompaña en muchos caso de comercios exclusivos donde podrás pasar un jornada de compras, disfrutar del encanto de sus calles y conocer las gentes de Cuéllar. La artesanía y los productos típicos destacan por su calidad y diseño. Igualmente en producto alimenticios destacan los chorizos, jamones, quesos y productos de huerta. Desde recuerdos y productos típicos hasta libros, artesanía y cualquier cosa que puedas necesitar a lo largo de tu viaje.

Tras pasear por las calles de esta villa y para corroborar su riqueza gastronómica, se debe hacer una parada en alguno de sus mesones y restaurantes, para degustar sus platos típicos y las especialidades de cada casa, que son muchas y buenas. Crece día a día la calidad de las tapas en los distintos establecimientos de la zona de chateo. Hay que probar el mondejo, las patatas bravas, las distintas recetas con caracoles o níscalos y las tapas de auténtica creación.

Centro cultural-museístico en Cuéllar. “TENERÍAS DE CUÉLLAR” . Un espacio recuperado de una antigua tenería donde se puede Conocer el proceso de transformación de las pieles en cuero, el tipo y su procedencia, … un recorrido visual, sensorial y experimental en el que cada visitante será espectador y parte.

La villa de Cuéllar se define por tener un conjunto medieval en el destaca su arquitectura mudéjar civil y religiosa que se conserva desde los siglo XII y XIII y que aún en la actualidad estos monumentos se siguen utilizando para fines religiosos, culturales o privados, y sus murallas con importantes restos mudéjares son un importante recurso turístico.

A pesar de que el primer objetivo de una muralla era militar y defensivo, tenía otras importantes funciones como la de recaudación de impuestos (derecho de portazgo), protección contra enfermedades, control de mercancías o derechos de justicia.

El Castillo de los Alburquerque es un formidable ejemplo de las fortalezas castellanas. En su interior podrás disfrutar de una visita teatralizada por las estancias, así como de innumerables actividades.